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15 enero, 2012

Reflexiones Sobre La Universidad


     Hoy quiero hablar de la universidad y de la formación universitaria. Soy un gran entusiasta de la universidad, porque a través de ella no solo se aprende a ser competente en labores lucrativas, cómodas o socialmente "bien consideradas". La universidad nos brinda conocimiento, posibilita conocer a personas de diversa mentalidad, ayuda a salir al extranjero y muchas más cosas. A través de este ensayo quiero invitados a reflexionar sobre la universidad y su relevancia social.   




El Alumno Universitario y Su Formación

Introducción.
El interés por almacenar y centralizar el conocimiento ha preocupado al ser humano desde los inicios de la civilización. Al mismo tiempo que el hombre comenzaba a reunirse en sociedad, descubría su ilimitado potencial para modificar el entorno a su antojo; diseñaba métodos para mejorar su calidad de vida y empezaba a reflexionar sobre su existencia. Tal vez fue en ese preciso instante cuando intuyó que el fruto de su creatividad moría con el, y que sus hijos no nacían con los conocimientos que la anterior generación había descubierto. Era preciso un sistema por el cual las futuras generaciones recuperaran los conocimientos de sus padres para poder sumar otros nuevos. Había comenzado la educación sistematizada.
Los restos de las primeras civilizaciones, como la civilización china o la mesopotámica, revelan que varios miles de años antes de Jesucristo ya existían centros de altos estudios. Las labores de mayor cualificación, como medicina o arquitectura, requerían de un gran conocimiento y también dedicación exclusiva; a diferencia del resto de personas que realizaban trabajos más ordinarios: labores de campo o domésticas. 
A lo largo de los siglos los centros de educación superior fueron evolucionando y diversificándose. Integraron docencia e investigación, y también incluyeron disciplinas de ámbitos muy diversos. Cabe destacar que la universidad a lo largo de la historia ha ido ampliando paulatinamente la lista de colectivos a los que dirige sus recursos. Desde la antigüedad la educación se ha encaminado a los estratos superiores de la sociedad. Afortunadamente de un tiempo a esta parte se ha conseguido extender la educación y ofrecer estudios universitarios a un porcentaje mucho más razonable de la población. Las políticas educativas de becas o los centros financiados en gran parte por fondos públicos son ejemplos positivos.  
Es seguro que los antiguos centros de estudios, academias y primitivas universidades han jugado un importante papel en el desarrollo de las sociedades humanas; hasta desembocar en las universidades de hoy.
El papel de la universidad en el mundo.
En la actualidad la universidad actúa como “generador”, “almacén” y “emisor” del saber y del conocimiento. La universidad desempeña un papel muy importante en la sociedad actual, la llamada sociedad de la información. Hoy en día contamos con millones y millones de datos en información circulando por internet, emitiéndose libremente en televisión e impresa en libros de miles de bibliotecas en todo el mundo. Sin embargo, toda esa masa informativa es inservible si no sabemos utilizarla bien. 
La información hay que seleccionarla, cribarla y entenderla bien para que pueda sernos de utilidad; y es aquí donde va a servirnos la universidad. La universidad es la fuente de la mayoría de la información que encontramos en libros, programas divulgativos y paginas web. Las miles de personas que integran la “comunidad universitaria” van aportando esa información con sangre, sudor y lagrimas; pensando, realizando experimentos, debatiendo, informándose de lo que otros hicieron con anterioridad... Por lo tanto, parece acertado afirmar que la universidad es canalizadora por excelencia de la información presente en la sociedad. Es más, me atrevería a decir que la universidad es la llave de la sociedad del conocimiento. La sociedad en que la información sea comprendida y utilizada bien por el mayor número de personas posible.
Como ya hemos aventurado, las universidades forman la red de I+D+I más importante del mundo. No sólo impulsan la creación de centros para el desarrollo científico, filosófico o jurídico, sino que hacen posible la comunicación humana a todos los niveles. Fomentan el diálogo, el debate, el espíritu crítico, la integración social y el intercambio cultural. Fomentan, por lo tanto, el desarrollo social.
La universidad es uno de los principales eslabones del progreso y de la mejora del mundo. De las universidades salen informes y estudios que los gobiernos a menudo deben tener en cuenta. En la universidad se realizan encuentros y congresos donde se reúnen académicos y expertos para profundizar en los diferentes aspectos de un tema concreto. De la universidad salen personas que van a dirigir los gobiernos del mundo y las principales lineas políticas; salen gestores que van a controlar las principales empresas del mundo; y salen también ingenieros, técnicos, juristas, médicos y demás profesionales que van a tener que hacer realidad y sostener las decisiones que los anteriores han tomado. 
El aspecto formativo, de “emisor” del conocimiento, es el tercer eje de la universidad actual; tras los ejes “generador” y “almacén” del saber. La universidad se encarga de difundir su masa de conocimiento a los alumnos. Los centros universitarios continúan cumpliendo en la tarea de formar profesionales para insertarlos en el mercado laboral, o rellenar los puestos que se van liberando en las propias universidades; para la investigación o la docencia. Sin embargo, como enseguida veremos, la universidad no sólo crea profesionales destinados a cumplir una tarea funcional (de necesidad) en la sociedad; no sólo crea médicos, abogados o arquitectos. La llamada formación universitaria actúa en otros aspectos menos evidentes de la persona, aspectos donde a menudo la educación “profesionalizante” de otro tipo de centros no llega con facilidad. 



El alumno universitario y su formación.
La labor formativa de la universidad actúa en el alumno de dos maneras diferentes. Por un lado educa a la persona para que sea una pieza útil y funcional en la sociedad; esto desde el punto de vista profesional. Por otro lado actúa en el alumno en si mismo; como veremos a continuación, ayuda a la persona en sus facetas social e interna.
En España la formación universitaria habitualmente se percibe como un medio para poder acceder a un trabajo bien remunerado, y también se relaciona con el estatus social; el tópico de que un médico es más digno que un albañil. La mayor remuneración y un menor desgaste físico a menudo se cumple en los empleos que posibilita la educación superior, y por ello cada vez un mayor número de personas se interesa por estos estudios. Sin embargo, si reflexionamos con serenidad podemos darnos cuenta de que reducir la universidad a una simple llave para lograr dinero y comodidad en el trabajo es obviar gran parte de la realidad.
Por mucho que a veces los alumnos no quieran darse cuenta de ello, la universidad aporta muchas cosas que lo refuerzan en si mismo. Durante los años en la universidad el alumno adquiere madurez. Normalmente el período universitario coincide con la salida de la adolescencia; el joven pasa a la vida adulta, con todas las ventajas e inconvenientes que esto conlleva. 
La formación universitaria juega un importante papel de consolidación de la madurez en este momento vital de “post-adolescencia”. En la universidad uno se pone en contacto con personas de muchos lugares diferentes, con culturas e idiomas diferentes. Al mismo tiempo el alumno adquiere un mayor grado de autonomía en su vida, porque a menudo se ve obligado a vivir en una ciudad diferente, y debe hacer labores que hasta ahora otros hacían por él. Además también logra independencia económica, y se ve obligado al esfuerzo de administrar satisfactoriamente su dinero. El hecho de que a veces se vea obligado a trabajar para financiar sus proyectos personales le proporciona experiencia laboral y los primeros contactos con este ámbito.
Aparte de la materia puramente teórica que se imparte en las asignaturas el alumno también se formará al relacionarse con sus compañeros y con sus profesores. Adquirirá capacidad de oratoria y negociación; también cierta habilidad social que será de utilidad en el ambiente académico de la universidad y en el mercado laboral. Y es que el ámbito laboral va a requerir mucho espacio en la vida adulta post-universitaria. El alumno comenzará a relacionarse con sus profesores en clave laboral. Realizará pequeños encargos y prácticas que irán anticipando lo que vendrá más adelante al terminar los estudios. 
Otro de los aspectos del mundo académico al que antes se ha hecho alusión es la importancia de los idiomas en la universidad. Las universidades no son centros aislados, forman una red global permanentemente conectada. Para moverse cómodamente por esta red es necesario conocer algunos de los principales idiomas del mundo. El inglés y el español son dos de las lenguas más habladas del planeta, y muchos libros e informes que pueden convenir al alumno para sus estudios están escritos en estos idiomas. Por otra parte, si el alumno desea realizar parte de sus estudios en la universidad de otro país deberá, por su propio bien, conocer la lengua oficial de dicho país.
Cuando el universitario se va al extranjero, de Erasmus, se abre a si mismo muchas puertas. Contacta con personas que tienen una filosofía de vida distinta, amplía aún más su independencia, practica un idioma diferente, obtiene a menudo nuevas oportunidades laborales, y se sumerge en una dinámica social hasta ahora desconocida. Todo esto significa mayor nivel de madurez y amplitud de miras.
Por último, y no menos importante, el alumno universitario se desarrolla como persona. Muchas universidades de hoy hacen hincapié en dar a sus alumnos formación humanística. Este tipo de formación, que viene incluida en la formación universitaria, aporta valores éticos a los alumnos y les ayuda a entender mejor la naturaleza humana. Por ello en la mayoría de grados se estudia antropología y se incluye en el currículo contenido filosófico relacionado con los estudios. También se pretende dar a los alumnos una visión panorámica de la realidad histórica y cultural; para que se den cuenta de cual es su papel en el mundo. 
El siguiente gráfico muestra los puntos anteriores de una manera visual y sintética.
Conclusiones.
Todos estos aspectos que he citado son sutiles y a menudo no se tienen en cuenta cuando se habla de la educación, en particular de la universitaria. He tratado de demostrar que la formación universitaria no es sólo un medio de garantizar ingresos económicos y estabilidad social, que también. La universidad aporta a las personas muchas cosas que hacen que la sociedad reflexione, innove y progrese.


Iñaki Celaya

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