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21 mayo, 2012

"Educación Para la Ciudadanía" se convierte en "Educación Cívica y Constitucional"

      El pasado mes de febrero el ministro Wert, de Educación, enumeraba las medidas que pretendía impulsar durante el ejercicio actual. La de más calado político era probablemente el rediseño de "Educación para la ciudadanía". La asignatura, promovida por los gobiernos de Zapatero, causó un enorme revuelo entre los sectores sociales más conservadores por algunos de sus contenidos. El tratamiento flexible de modelos de familia, información sobre anticonceptivos y referencias de tolerancia hacia la homosexualidad fueron duramente criticadas. Se puso sobre la mesa el argumento del adoctrinamiento de los escolares por parte del estado, los colegios concertados encolerizaron y la iglesia convocó manifestaciones. No faltó la insumisión de algunas comunidades autónomas, que interpusieron todos los medios a su alcance para no implantar la asignatura en sus colegios. En definitiva, una vez más la educación fue utilizada como arma política por unos y otros.


Algunos libros de texto de la antigua "Educación para la ciudadanía".  
A continuación haré un repaso a los cambios que se van a producir en la caduca "Educación para la ciudadanía".
    Hace unos meses colgaba un artículo en este blog sobre las consideraciones de Wert en relación a la asignatura ya a los aspectos que, según él, era preciso modificar:

    "La medida más polémica que anunció el ministerio fue la reinvención de la asignatura Educación para la ciudadanía. Esta asignatura fue introducida cinco años atrás por el gobierno socialista de Zapatero y causo gran revuelo en los sectores conservadores. Se habló entonces de adoctrinamiento y de inculcar valores y modelos sociales propios de ciertas ideologías. 
   En realidad, la asignatura causó tal polémica debido a un puñado de puntos de su programa: la mención de varios modelos familiares, el fomento de la  normalización social de las personas homosexuales y la información sobre planificación familiar y anticonceptivos. El fenómeno supuso también algunas objeciones de conciencia  de padres que se negaban a que sus hijos asistieran a esta asignatura. Se produjeron  recursos ante la justicia. En 2009 el tribunal supremo decidió que no se podía objetar ante esta materia por 22 votos a favor y 7 en contra.  
   Cinco años después Jose Ignacio Wert pretende recortar los puntos “polémicos y adoctrinantes” del programa de Educación para la ciudadanía, que pasará a llamarse Educación cívica y constitucional. Estaré atento a las novedades que se sucedan."

Iñaki Celaya 
Wert, sociólogo y ministro de educación, cultura y deporte.

Las novedades en la asignatura.

     Pues bien, el ministerio acaba de anunciar nuevos detalles sobre la inminente asignatura. Su nuevo nombre es "Educación cívica y constitucional". El nombre engloba lo anterior pero introduce el adjetivo constitucional, haciendo ver que la nueva asignatura usa como referencia la constitución española. A primera vista esto se cumple, aunque en mi opinión también lo cumplía la anterior asignatura. 

     Los contenidos más controvertidos (homosexualidad, anticonceptivos...) se han suprimido mayoritariamente, o como mucho se han reescrito de manera más general. Se elimina la única mención del decreto 1631/2006 a la homosexualidad. También borra cuestiones que aluden, de forma más o menos directa, a conflictos o tensiones sociales; por ejemplo, las “actividades sociales que contribuyan a posibilitar una sociedad justa y solidaria”.

     Pero no todo ha sido suprimir, también se han añadido algunos contenidos, cuanto menos destacables. La asignatura hará referencias claras a la iniciativa económica privada, el respeto a la propiedad intelectual, los nacionalismos "excluyentes" o el terrorismo. Tendrá un empaque legalista, muy centrado en el cumplimiento de la legislación y el orden social. Por algo se iba a llamar "educación constitucional"...

  Más o menos políticamente correcta, más o menos polémica, "Educación cívica y constitucional arrancará el curso que viene (2012-2013). El diario nacional "El país" ha realizado un informe exhaustivo sobre los cambios por temática de la materia:

Homosexualidad. Elude la referencia a los afectos y las emociones o a las relaciones entre hombres y mujeres. Borra un párrafo completo sobre el aprendizaje de “la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sociales racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos”. La alternativa se centra en “la familia en el marco de la Constitución Española”, la noción de la ciudadanía o “los criterios jurídicos de adquisición de la nacionalidad española”. 
Desigualdades. Educación para la Ciudadanía se concibió, entre otros aspectos, para enseñar a los alumnos a argumentar opiniones y juicios de forma razonada “con una actitud de compromiso” para mejorar la realidad. Este entrecomillado se elimina, igual que el que entendía los derechos y deberes humanos “como conquistas históricas inacabadas”. También desaparece la referencia a la “compensación de las desigualdades” o “el rechazo de las discriminaciones provocadas por las desigualdades personales, económicas o sociales”. Frente a ellas, se propone una visión más institucional y genérica, con epígrafes como “el deber de transparencia en la gestión pública”, “el Parlamento”, “las elecciones” o “la opinión pública”. Elimina la referencia a “riqueza y pobreza” o “la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza”. 
Terrorismo y nacionalismo excluyente. Los alumnos ya no centrarán su aprendizaje en la existencia de un “mundo desigual”, sino que abordarán conflictos del mundo: terrorismo, fanatismo religioso, estados fallidos o los “nacionalismos excluyentes”. 
Economía. El bloque que estudia las sociedades democráticas del siglo XXI incluye un epígrafe nuevo sobre “la dimensión económica de la sociedad humana”. Alude a las libertades políticas y económicas y al papel “de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor”. 
Propiedad intelectual. Tras la polémica por la llamada Ley Sinde, cuyo reglamento vio la luz con el PP, el temario incluye el concepto de “respeto a la propiedad intelectual”, además de otras propuestas como la gestión de desechos, preservación del patrimonio, la contaminación acústica o los deberes hacia la naturaleza y el medioambiente.


     El periódico también hace un calendario de tramites legales a los que tuvo que sobrevivir la antigua "Educación para la ciudadanía":

Seis años de batalla judicial y política. 
La ley. Abril de 2006. Se aprueba la Ley Orgánica de Educación. Incluye la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos en 5º o 6º de Primaria y 2º o 3º de ESO. También se introducen contenidos de Ciudadanía en materias que ya existían: Ética de 4º de ESO y Filosofía de 1º de Bachillerato. 
La objeción. Junio-julio de 2006. El obispo Antonio Cañizares dice que la materia “es un ataque más a la familia”. El Foro Español de la Familia llama a los padres a la objeción. 
La primera sentencia. Marzo de 2008. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) reconoce el derecho de unos padres de Bollullos Par del Condado (Huelva) a la objeción. Luego vendrían otras sentencias en ambos sentidos. 
El no del Supremo. Enero- febrero de 2009. El Supremo dice que no se puede objetar. 
Los libros de texto. Julio de 2009. El TSJA admite a trámite el recurso de una familia contra un libro de Ciudadanía. En octubre de 2010 se decidió que el libro era adoctrinador, pero, en lugar de prohibirlo, volvió a avalar la objeción del alumno. 
El Constitucional. Diciembre de 2010. El abogado del Estado argumenta que la educación no es monopolio exclusivo de los padres ante el primer recurso de amparo sobre la objeción de conciencia, aún pendiente de decisión. 
Suspensos. Enero de 2011. Un juzgado de Madrid anula el suspenso impuesto a una niña que no asistió a clase de Educación para la Ciudadanía, pero hizo el examen y lo aprobó. 
La eliminación. Enero de 2012. El ministro de Educación, José Ignacio Wert, anuncia que sustituirá la asignatura por otra “libre” de todo punto susceptible de adoctrinar.

      Ahora le toca a cada cual juzgar si la materia es mejor ahora, o si hay cosas que deberían haber continuado. La Conferencia Episcopal, por ejemplo, aplaudió la reforma de la asignatura. El tiempo dirá en que medida se ha acertado. 

    En mi opinión, las nuevas aportaciones (respeto a la propiedad intelectual, rechazo al terrorismo o referencias al nacionalismo "excluyente") me parecen positivas; creo que hacen la ley más completa. Sin embargo tengo dos críticas:
  • No creo que sobrara lo relativo a la homosexualidad, que es un fenómeno en muchas ocasiones muy desconocido. 
  • Tampoco me parece que sea vital hacer tanto hincapié en ciertos sistemas económicos, por muy implantados que estén en la sociedad. 
     Debemos cuidar que la asignatura no se nos vaya ahora para el otro lado del espectro político; y es que, politizar la educación es tarea fácil y tentadora. 

"La tentación de politizar la educación siempre es grande".

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