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27 febrero, 2013

Vocación Doctoral


      Dicen que sacarse un doctorado es un asunto vocacional. Hay gente a la que le hace tilín emprender una carrera académica, casarse con el conocimiento lo llamo yo. El título de doctor es la máxima acreditación académica que concede la universidad española, y pasa por un duro y largo período de formación para la investigación. El alumno que pretenda sacárselo deberá estar en posesión al menos de un grado universitario y superar un  máster. A continuación deberá cursar un período de formación teórica y otro de investigación, después de lo cual presentará un anteproyecto de investigación. Es lo que se conoce como tesina y concede el Diploma de Estudios Avanzados, que acredita que el aspirante a doctorado posee suficiencia investigadora. A partir de aquí, queda lo más importante: realizar un trabajo original de investigación, la tesis doctoral, que suele demorarse unos cuatro años como poco. Después, le sigue una vida de trabajo incesante, estrés y presiones para publicar y publicar. 

       Aclarado el asunto a uno se le quitan las ganas de meterse en semejante jardín. Por si fuera poco, cuando he preguntado por este tema a algunos doctores todos ponen cara de congestión y recuerdan que los sueldos académicos no son nada boyantes. Pero que nadie se desanime, la realización del doctorado es un interesante ejercicio de superación personal. Quien sienta la vocación de contribuir a la creación de conocimiento que se embarque en la aventura. La parte positiva es que tu director de tesis te machacará tantísimo que es muy difícil suspender la tesis.

      Quería dedicar este post a un interesante blog que he encontrado al informarme sobre el tema: "Doctorándose: proceso de realización de una tesis doctoral”. Su autor, Marcos, relata paso a paso la construcción de su tesis. Lo más interesante es que todo el proceso está explicado al milímetro, incluidos los detalles más sutiles. También es un cuaderno de bitácora emocional, que deja al descubierto el torrente de emociones encontradas que se tienen durante cuatro largos años de trabajo sin descanso. Es todo un tesoro para cualquiera que piense con mínima seriedad seguir la senda de la investigación.



A continuación, cito el texto de una de las primeras entradas del blog
sobre la vocación doctoral:


"Motivación para el doctorado.

Uno de los aspectos previos y más importantes es determinar porqué se desea realizar una tesis doctoral.

Para tomar esta decisión hay que tener en cuenta tanto el proceso como el producto.  El proceso es caro, lento, desmotivante y exige mucha energía y tiempo.  El producto... bueno, en el mejor de los casos serás doctor, lo cual significa investigador.

Es importante clarificar las razones para ser doctorando, de otro modo te verás envuelto en una vorágine que te superará (lo hará de todos modos) y que te hará replantearte todo.  Si tu motivación no es clara y fuerte lo abandonarás. Puedes estar seguro. Esto es bien conocido.  Pregunta a cualquier doctorando... o ex-doctorando.

Yo he oído motivaciones del tipo: "es para mantenerme actualizado", "así sigo aprendiendo", "al terminar la carrera pensé en hacer el doctorado", etc.  Todos lo han dejado.

Básicamente el doctorado sirve para:

- Ser investigador y participar de grupos de investigación o investigar por tu cuenta.  

- También para poder optar a ser profesor de universidad.

- Por otra parte, creo que en algunas oposiciones da algunos puntos.

- En algunos casos, alimentar el ego. 

Y ya está. No sirve para nada más. Al menos que yo conozca. Si tu motivación no se relaciona fuertemente con alguno de los anteriores cuatro puntos, NO HAGAS EL DOCTORADO.

Si finalmente decides hacerlo, asume las consecuencias y esfuérzate al máximo".



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